Si todo se tratara de un buen retiro
en San Miguel de Allende
buena compañía entre extraños
con hijos y amigos lejos
con una piscina donde se bañan las nubes
mesoamericanas.
si por tratarse precisamente de eso
hemos aprendido a dejar de ser
quienes fuimos en el mundo imaginario de Kristeva
y acatar y mandar
acatar y mandar
para algún día
entre sometiéndonos
y ordenándolos
jubilarnos en San Miguel
por causa del
odioso trabajo
que nunca pudimos amar
porque nos odiaba
que lo hicimos
fijándonos en el porvenir
porque hace muchos años ya
nos invitaron a cambiar nuestra vocación
por la demanda macroeconómica
de los tiempos.
si se trata de mentir y aceptar sobornos
defendiendo
sus propios inalienables deseos
sobre las necesidades de todos los demás
(sobre todo de aquellos que
son menos iguales que los verdaderos iguales)
para alcanzar la paz de San Miguel,
tal vez yo tendría otros planes.
En vez de la dentadura taladrada de memorandums
sin tribu que reunir
con la bandera como paño de cocina
más bien
irse de vuelta al lugar donde nos encontraron
desde donde nos trajeron a trabajar,
salirnos con los Mayas de las ciudades
a la tierra pura y llana
a San Miguel de Siempre
al nacido y morido en San Miguel.